Cambiar RRHH o mejorar procesos

En debate para El Cronista, Oscar Bianchi analiza la crisis actual. Ante la inminencia de la situación, no debemos apurarnos a deprendernos de recursos antes de analizar y mejorar procesos. Publicado en la edición gráfica del domingo 19 de julio.

Nadie se pone de acuerdo sobre la causa de la crisis actual. Sin embargo, el punto coincidente es que, a diferencia de otras bien enmarcadas, esta crisis nos impide tomar decisiones claras al carecer de un origen y contexto definido.

Así es que, tarde o temprano, llegamos todos a la misma pregunta: ¿Qué hacemos ante la crisis? Generalizando, para no convertir la nota en un ensayo, sabemos hacia dónde se dirigirán las miradas apenas lanzado el interrogante: recorte.

Pero cuidado. Que no nos suceda como al atleta, hoy en un psiquiátrico, que ante la persistencia de lesiones en su rodilla decidió cortarse la pierna, para no volver a pasar tantos períodos sin actividad deportiva.

Aunque la metáfora es extrema, suele ocurrirle a las empresas que comienzan a recortar gastos… ¡todos los gastos posibles!: publicidad, personal, compras, inversiones.

Una crisis es un excelente momento para revisar procesos, antes de decidir por costos. Es normal que la propia optimización del proceso, determine la reducción de gastos; ya que nos devolverá un mapa certero en el que podremos decidir, con fundamentos, qué quitarnos de encima y qué no.

La crisis no debe determinarnos, sin exhaustivo análisis, a desechar inversiones. Por ejemplo: ¿Sabía que la implementación de un soft para fuerza de ventas tiene un recupero de inversión menor a 6 meses y un incremento de facturación de entre un 5 y un 10%? ¿No le vendría bien este aumento del bruto para enfrentar la crisis? Por si fuera poco, si aplica la solución como parte de un proceso comercial, seguramente notará que tiene recursos humanos excedentes o, lo que sería más beneficioso, que sus recursos no están cubriendo el universo de clientes y podrían hacerlo.

¿Y qué le ocurre a quién deshecha la promoción de su marca? Desaparecerá de la mente del comprador (¡Y ruegue que sus competidores no mantengan el presupuesto en el rubro!). Si no está en la mente de su cliente, su empresa no existe. Para cuando la crisis pase, su posición habrá cambiando y tendrá que recuperar el terreno perdido en este tiempo y el que había ganado antes de abandonar la inversión.

También los recursos humanos tienen su riesgo. Conozco una empresa que en 2008 se había sobredimensionado, respetando la máxima de que ‘para expandirnos debemos ser más que los necesarios’. Sin embargo, optó hace tres meses por despedir. El temor ante un 2009 diferente, los hizo ‘sobredesprenderse’ de empleados valiosos. Cuando unos días atrás fueron favorecidos en una licitación que les brindaría la tan esperada expansión, tuvieron que recontratar a su viejo personal y tercerizar a no-especializados. ¿Reducción de costos? ¿Mal año el 2009?

René Descartes nos legó el ‘pienso, luego existo’. Con esto aseguraba que existía, gracias a que se daba cuenta de que pensaba. Con muy poca vocación por la filosofía, prefiero entender la frase literal y pragmáticamente: ‘Pienso y después existo (o actúo)’. Reflexionemos, analicemos la forma en que hacemos las cosas, desde las más importantes hasta las más pequeñas y, sólo después, actuemos.

Quedé sin palabras hace unos años cuando conocí una franquicia líder en estética, que realizaba la misma cantidad de servicios que las mejores del mundo, ¡con el 60% del personal! Cuando pregunté cómo lo habían logrado, un gerente me dio una lista de tareas que ocupaban menos de una página. Era una simple enumeración de acciones basadas en las 5S y era también una maravilla que valía millones.

Start typing and press Enter to search

Shopping Cart
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Al hacer clic en el botón Aceptar, aceptas el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Ver
Privacidad